🛡️ Poderoso Rosario de San Miguel Arcángel: Nueve Saludos Celestiales
Historia y Promesas del Rosario de San Miguel
En una aparición a la sierva de Dios Antônia d’Astonoac en Portugal, el glorioso Arcángel San Miguel declaró su deseo de que se rezaran nueve saludos, correspondientes a los nueve coros de ángeles. Cada saludo consiste en un Padrenuestro y tres Avemarías en honor de cada coro.
En retribución a quien le rinda este culto, San Miguel prometió:
- Un cortejo de nueve ángeles durante todo el transcurso de la vida.
- Asistencia al acercarse a la mesa eucarística.
- Después de la muerte, la liberación del purgatorio para esa persona y sus familiares.
Esta devoción fue aprobada por muchos obispos y enriquecida con indulgencias por el santo **papa Pío IX** el 8 de agosto de 1851. Este rosario es un arma poderosa de protección celestial.
Guía para Rezar el Rosario de San Miguel: Los Nueve Coros
Sobre el crucifijo se reza la siguiente jaculatoria inicial:
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Dejando para el final las cuatro cuentas que siguen a la medalla, se toma la primera cuenta grande y se reza el Primer Saludo.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas para recibir dignamente en nuestros corazones el fuego de la caridad perfecta. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado y seguir el camino de la perfección cristiana. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los **tronos**, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de **dominaciones**, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro de las virtudes, que Dios Nuestro Señor nos libre de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los **principados**, que Dios Nuestro Señor llene nuestras almas con el verdadero espíritu de la obediencia. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de perseverancia final de la fe y en las buenas obras y así nos lleve a la gloria del paraíso. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
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Por la intercesión de san Miguel y el coro celestial de los **ángeles**, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal y que nos guíen a la gloria eterna. Amén.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.
Padrenuestros Finales de Devoción
En las cuatro cuentas después de la medalla se reza un Padrenuestro en honor de:
San Miguel Arcángel, San Gabriel, San Rafael y el Ángel de la Guarda.
Oración Final y Plegaria
Plegaria a San Miguel Arcángel
Oh glorioso Príncipe, san Miguel, jefe principal de la milicia celestial, guardián fidelísimo de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel servidor en el palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable guía y conductor. Vos que brilláis con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección; para que seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
Oración de Conclusión
Omnipotente y Eterno Dios, os adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis escogido al glorioso arcángel san Miguel como príncipe de vuestra Iglesia. Humildemente os suplicamos, Padre celestial, que nos liberéis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor nuestro, guiadnos por medio de este mismo arcángel. Enviadle que nos conduzca a la presencia de vuestra excelsa y divina majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.